EL VIÑEDO

La tierra donde nací, jugué y aprendí a amar el vino es la misma que ve crecer ahora mis ilusiones con cada nuevo racimo. Las micro-parcelas, divididas en dos zonas de la comarca Utiel-Requena, presentan una orografía y tipología de suelos muy diferentes entre sí. Con un tamaño medio de 0,5 hectáreas por parcela, albergan dos variedades de uva: Los viñedos de Bobal, de origen materno, fueron plantados en su mayoría durante las primeras décadas del s.XX y están situados en el corazón de la comarca. Un poco más al sur encontramos los viñedos de Garnacha, de origen paterno, que fueron plantados durante los años 60 y están situados en la localidad de Los Pedrones, en una pequeña meseta a 730 m de altitud sobre la confluencia entre el río Júcar y el río Cabriel. Estos viñedos, destinados exclusivamente a la elaboración de Sentencia, no sólo se trabajan en base a las prácticas de la viticultura tradicional, sino que en sus cuidados se adoptan nuevas estrategias basadas en la agricultura ecológica y biodinámica. De este modo implantamos  una nueva metodología de trabajo con el fin de obtener uvas capaces de mostrar toda la singularidad de nuestras variedades, nuestros suelos y nuestro clima. Para  lograrlo redujimos el laboreo, realizamos cambios en la poda de invierno e implantamos nuevos trabajos de la poda en verde, como el aclareo de bayas. Renunciamos al riego y a los abonados convencionales como nutrición del viñedo, sustituyéndolo por un sistema de conservación del suelo basado en aprovechar como nutrientes los propios sarmientos del viñedo tras la poda, y la formación de coberturas vegetales. En cuanto a la lucha frente a las plagas de la vid, raramente se actúa, y en su caso, se hace con productos y en las cantidades permitidas por la agricultura ecológica. Todo ello, tras una exigente selección de la uva, nos permite llevar hasta la bodega los mejores frutos.

La BODEGA

Si existe un lugar en la Tierra donde puedo sentirme verdaderamente en paz, ese es sin duda nuestra pequeña bodega. Los sótanos de la antigua bodega familiar, que cerró sus puertas en los años 60 con la llegada del Cooperativismo, albergan hoy la nueva bodega Sentencia. Se trata literalmente de una bodega garaje, con una pequeña sala donde fermentar nuestras uvas en pequeños depósitos de acero inoxidable y una sala de barricas, donde los vinos reposan a la temperatura y humedad constante que nos ofrecen los muros de la antigua bodega. La elaboración de nuestro vino sigue un proceso artesanal y de absoluto respeto a la originalidad de nuestras uvas. La vendimia se realiza de forma manual y es transportada hasta la bodega en cajas. Una vez despalillada, fermenta hasta que la maceración se considera suficiente y se sangra, antes de pasar a una prensa manual. Finalmente, el vino es encubado en barricas de roble, donde realiza la fermentación maloláctica. Antes de su embotellado es sometido a varios trasiegos fijados por el calendario lunar, lo que nos permite evitar procesos de clarificación y estabilización, manteniendo viva la esencia de nuestros caldos.