botella

S. COUPAGE Experimental

Variedades: Bobal 70%,
Garnacha y Syrah 30%
Crianza: 12 meses
Roble francés 90%, Roble americano 10%
Producción: 1200 botellas

FICHA DE CATA
5 y 6 de Diciembre de 2011

 

Vino tinto de color cereza intenso con ribete violáceo claro muy fino. Deja lágrimas casi traslúcidas, de grosor medio en las paredes de la copa que nos dan una idea de su formidable densidad.

En nariz es un vino con hechuras de vino poderoso y frutal inmediatamente desmentidas por una sutilidad y elegancia inusitada en la zona.
En los aromas de ataque resalta la fruta roja madura, ciruelas, cerezas, fresas y grosellas, pero tras una leve aireación en la propia copa (yo no decantaría ni airearía nunca este vino) aparecen los aromas de especias que nos han aportado la excelente madera donde se ha criado: clavo, canela, vainilla y un lejano recuerdo de sándalo y palosanto.

En la boca es un vino redondo y cremoso, aunque seguirá afinándose en su obligada crianza en botella. No existe astringencia (esa mezcla de añadas ha hecho milagros en el tacto bucal de este vino) y sus excelentes taninos plenos de madurez parecen envolverlo todo.
Es un vino franco y honesto, que tras un suave barboteo, refrenda lo descubierto en el olfato, por tanto nos encontramos con una intensa vía retronasal en la que tras las agradables sensaciones frutales y especiadas del inicio, surgen aromas minerales y arcillosos que deleitan nuestros sentidos.
Su persistencia es legendaria y su posgusto es largo, intenso, frutal y especiado.

El recuerdo es de gran vino, de esos que te hacen soñar con ellos una y otra vez, su “aspecto visual imaginario” se parecería a un bosque de helechos en primavera, pero no umbrío y húmedo, con aromas de humus, setas y castañas, sino un bosque bien ventilado, claro de robles y hayas con algunos matorrales de Laurel y Tomillo.

Se asociará perfectamente a quesos curados de pasta dura prensada de largo affinage: Idiazabal, Comté d´Estive, manchego curado, Gouda, Parmesano, Queijo de Sao Jorge, Pecorino Sardo, etc.
Asimismo será compañero ideal de cocidos, estofados, guisados, asados y embutidos de Requena. Así como de la caza de pelo y de pluma guisada a fuego lento al amor de la lumbre. Aunque yo me haría una pularda silvestre al horno, rellena de ciruelas rojas, trufas negras y piñones podría ser perfecta con este magnífico vino.
Su época ideal para ser disfrutado comienza ahora y es un vino que podrá seguir mejorando durante al menos una década.

Sin duda alguna, por calidad, tipicidad y complejidad aromática y también por las sensaciones placenteras que nos produce, es el mejor vino tinto que haya probado jamás proveniente de la Comunidad Valenciana.
Se debe de disfrutar en copa Senso Pinot Noir, a unos 16 grados y sin airear, jarrear o decantar previamente.

Juan Ferrer Espinosa
www.enopata.com